La tele aun respira, fuerte y claro, pero hay más vida después de la “tele”.
Los últimos eventos noticiosos en Chile y que extrañamente han sido globales, digo extrañamente porque no es habitual que Chile tenga tal nivel de exposición, como el caso del rescate de los mineros deja varias enseñanzas o conclusiones en relación a la acción de los media:
1.- La TV no está muerta. Pese a la avalancha de nuevas tecnologías e internet la televisión tradicional, abierta ya sea por cable o aerea ha demostrado tal vitalidad que permite aun esperar de ella algunos años de sobrevida en inmejorables consecuencias. La señal de TVN y la magnífica puesta en escena que realizó Reinando Sepúlveda y que fue seguida por cientos de estaciones por todo el mundo son reflejo de su fuerza.
2.- No hay medios tradicionales o nuevos medios. Parece ser ya discusión pasada de moda o trasnochada, la verdad sea dicha, sólo hay espacios de contenido para acercar tales materiales simbólicos a las audiencias. Basta de hacer separaciones, los media son entidades con condiciones y características diversas, pero a la vez complementarios, no se oponen, se suman.
3.- Ya sea papel, digital, sonido o audiovisual, o todo aquello junto, da igual, el criterio parece distribuir los hechos noticiosos por multiples plataformas y eso se fundamenta en que “somos individuos que no sólo nos exponemos sino que tenemos afinidad con muchos media y digo muchos”.
Francisco Isla